domingo, 11 de abril de 2010

ELOGIO A LA PALABRA





CUENTO SIN MORALEJA - JULIO CORTAZAR




CUENTO SIN MORALEJA

Siempre que se viva y se hable, estamos a expensas de decir nuestras últimas palabras. El miedo a la intrascendencia de ese agónico decir no debería preocupar a nadie, excepto a los tiranuelos. Para ellos es muy importante ese instante en que Hades baja del carruaje y les tiende la mano, ese mismo momento en que la vieja Átropos usa sus caprichosas tijeras de oro.

Pero todo eso es esterilidad. La trascendencia del decir de los tiranuelos siempre es ínfima y excesivamente temporal, mucho más cuando ya desapareció la facultad de hilvanar esas palabras. Sólos, rodeados de generales, burócratas y secretarios, desconfían de todos los rincones y son capaces de aceptar que algún perspicaz le ofrezca en venta ese pasaporte a la trascendencia que es “las últimas palabras”.

Entonces, sólo entonces, serán uno más: agonizantes, infelices, presos de su propio ocaso y de su circo ficticio. La herradura hallada en el camino tendrá el signo y la cifra del ocaso de cualquier vida, de cualquier anciano trémulo.

Tal y como somos o seremos nosotros pero sin las ansiadas palabras, en vil y lastimosa soledad.

JULIO CORTAZAR

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